sábado, 13 de septiembre de 2008

Testimonio de Joni

Cambió mi vida para siempre en una tarde cálida de julio de 1967, cuando me eché un clavado a un lago de poca profundidad. Me fracturé la columna vertebral y quedé paralizada desde el cuello para abajo, sin poder usar mis manos y mis piernas. Traté de comprender esta terrible situación acostada en la cama del hospital. Les rogaba a mis amigos que me ayudaran a quitarme la vida. Quería que me cortaran las venas, me dieran una sobredosis de medicamentos, que hicieran ¡lo que fuera para sacarme de esta situación tan miserable!
¿La parálisis era el plan de Dios?
Tenía tantas preguntas. Creía en Dios, pero estaba enojada con Él. ¿Cómo podía mi situación ser una manifestación de Su amor y Su poder? Seguramente podría haber impedido lo que me sucedió. ¿Cómo podría ser una parálisis permanente parte del plan amoroso que Él tenía para mi? Salvo que encontrara respuestas, yo no podía ver cómo era que este Dios podría merecer mi confianza.
Esteban, un amigo mío, tomó mis preguntas. Me mostró el camino a Cristo.Ahora creo que el propósito de Dios en mi accidente consistió en convertir a una joven testaruda como yo en una mujer que reflejara la paciencia, la entereza y una perspectiva viva y optimista de las glorias celestiales.
Una nueva perspectiva
En el pasado mi silla de ruedas representaba un símbolo de distancia y confinamiento. Pero Dios cambió ese significado porque confié en Él. Ahora mi silla de ruedas es símbolo de independencia. Es una decisión que yo tomé y que todos pueden tomar.He descubierto muchas cosas positivas derivadas de mi discapacidad. Antes pensaba que la felicidad consistía en tener una cita romántica el viernes por la noche, un vestido de talla 12, y un futuro con los mejores muebles y 2 hijos. Ahora sé que no es así. Sé que el amor es lo que importa.
Un buen futuro Vivo muy conciente de que lo mejor está por llegar. Las cosas buenas que ofrece esta tierra sólo representan una sombra de las glorias del Cielo.Las palabras de esta canción capturan el sentido de emoción que he llegado a descubrir desde mi accidente:
Me regocijo con aquél cuyo dolor sana mi Salvador.
Y lloro con aquél que se sigue sintiendo angustiado.
Pero las alegrías y las lágrimas terrenales están confinadas a esta tierra,
Y la Palabra de Dios revela que lo mejor está por llegar.
En esta vida tenemos que cargar una cruz;
Es sólo un detalle pequeño que nos permite compartir la muerte de Jesús.
Un día dejaremos esta cruz, porque Él nos prometió una corona
Con la cual jamás se podrá comparar nuestro sufrimiento.
Es por eso que siento tan cerca el Cielo y en ocasiones es todo lo que puedo ver
.Escucho una música bella,Que sé que es para mí
Porque soy la novia de Cristo el Salvador,Y
estaré junto como Su hija redimida.
Él me preguntará, “¿Bailamos? y nuestro romance eterno
Valdrá todas las lágrimas que he derramado.
Analiza tu vida. ¿Cómo la describirías? ¿Contenta? ¿Apurada? ¿Emocionante? ¿Estresante? ¿Vas hacia adelante? ¿Te estás deteniendo? Muchas personas suelen experimentar todas estas condiciones al mismo tiempo. Soñamos con aquellas cosas que queremos hacer y hay cosas que preferimos olvidar. La Biblia dice que Jesús vino para cambiar todas las cosas y hacerlas nuevas. ¿Cómo sería tu vida si pudieras comenzar de nuevo?
Una vida con esperanza
Si buscas la paz descubrirás que puedes equilibrar tu vida. Nadie puede ser perfecto o vivir una vida perfecta. Pero cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de experimentar la gracia perfecta mediante una relación personal con Dios que establecemos a través de Su Hijo, Jesucristo.
Puedes recibir a Cristo ahora mismo al hacer una oración con fe. Orar simplemente consiste en platicar con Dios. Dios conoce tu corazón y no Le preocupan tanto tus palabras como la actitud de tu corazón. Puedes hacer la siguiente oración:
Señor Jesús, te quiero conocer a título personal. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Te abro la puerta de mi corazón y te pido que entres a vivir como el Señor y Salvador de mi vida. Toma el control de mi vida. Gracias por perdonar mis pecados y darme vida eterna. Haz de mi lo que Tú quieres que sea. ¿Es este el deseo de tu corazón? Puedes hacer la oración ahora mismo y Cristo Jesús entrará a tu vida tal como lo prometió.
¿Esto es lo que quieres en tu vida?
Si invitaste a Jesús a tu vida, agradécele a Dios que esté en ti, que nunca te dejará y que tienes vida eterna. Lo experimentarás plenamente conforme vas descubriendo tu relación con Dios y cuánto te ama.
Fuente: EnbuscadeDios.com
www.enbuscadedios.com

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